Luces y sombras, sombras y luces

En múltiples ámbitos de la vida nos podemos encontrar con dualismos. El bien y el mal, la noche y el día, el amor y la guerra, la felicidad y la tristeza,.. Es algo normal y nos hemos acostumbrado a vivir con ello. Hacemos cosas buenas y malas, amamos y odiamos, estamos felices y tristes, y a veces todo esto pasa en el mismo día y noche.

Si bien con nuestra actitud podemos intentar hacer el bien, amar, ser felices y dar felicidad, dar luz, es cierto que puede haber factores externos que hagan fuerza en la dirección opuesta, esto es, el mal, la tristeza, el odio, la noche oscura.

A veces esos factores externos son fruto de nuestras malas elecciones, y otras veces aparecen sin avisar, en forma accidental. Sea como sea, deberemos tener claro que en ambos supuestos hay que actuar, ya que generalmente son situaciones que no van a desaparecer por sí mismas.

blinds-201173_1280

El problema de no actuar es que la situación se normaliza. Por ejemplo, un jefe que no te valora puede llegar a hacer que lo interiorices y que tú mismo te infravalores. Una pareja que se deja de decir cosas cariñosas, una relación que se enfría, puede llegar a normalizarse. Y la normalización es peligrosa, porque convierte en rutina algo que no deseabas para tu vida un tiempo atrás.

¿Cómo podemos actuar ante la normalización?

Normalizar es una palabra polisémica, por lo que presenta más de una acepción. Significa hacer normal una cosa que no lo era, que es el ejemplo que habíamos comentado. Pero también significa hacer que algo se ajuste a una norma, una regla o un modelo común. 

Y aquí la magia. Para evitar la normalización, lo mejor es normalizar. Esto es, ponernos normas que nos eviten que hagamos cosas normales. Por ejemplo, un abrazo al día, preguntar cómo ha ido la jornada, salir a cenar los jueves, una escapada al mes… las rutinas positivas, que nos refuerzan personal, familiar y socialmente, nos pueden alejar de las negativas que nos aburren, amargan y quitan la luz.

man-2609147_1280
"Para evitar la normalización, lo mejor es normalizar. Podemos ponernos normas que nos refuercen positivamente y eviten que caigamos en peligrosas rutinas y espirales negativas",
Manuel Martínez

Para mí, un elemento clave es nuestro entorno. Lo considero un factor externo puesto que tenemos cierta capacidad de elección, casi siempre, para incluir a una persona en nuestra vida o alejarla. Podemos decidir. Y en este caso, aunque no lo parezca, nuestro entorno es un elemento estratégico. Hay personas que suman y aportan luz, y otras que quitan energía y aportan oscuridad. 

Qué hacer cuando una persona oscura entra en tu vida laboral

Voy a centrar el análisis en el ámbito laboral por dos razones. Una, que generalmente uno va a parar a una empresa o vienen compañeros a la misma, no solemos elegir a nuestros jefes y compañeros. Otra, que si alguien no te cae bien en la vida social, suele ser más fácil alejarse. No hay contratos firmados.

Aquí, por seguir con los dualismos y sin entrar en la escala de grises, podemos decir que habría dos tipos de jefes. Quizás se haya abusado tanto del término líder en los últimos años que pueda generar cierta aversión, pero mientras no se invente una palabra nueva, habremos de utilizar líder y jefe.

Por un lado, el lider brilla y deja brillar. Genera un ambiente de crecimiento, de luz, en la que lo que importa es conseguir los objetivos comunes y personales, no el ego del que manda. Por otro lado, el jefe, inseguro y temeroso, proyecta oscuridad y miedo a sus súbditos (que es lo que debe considerar que son) hasta apagarlos, impidiendo que nadie brille en su entorno. Aquí se propaga el frío, las envidias, el miedo a tomar decisiones, la inseguridad.

Si tu jefe no te inspira a volar, si no emite luz, algo va mal

Los que hemos experimentado la sensación de trabajar con un líder sabemos a lo que nos referimos. Ese jefe que te reta, saca lo mejor de ti, ver esa mirada del tigre al entrar por la oficina. Una relación personal y profesional altamente productiva para todos, un ganar-ganar.

Por desgracia, seguramente también hemos experimentado la sensación contraria. Un jefe apático, que ni siquiera saluda, recluído en su despacho y que reacciona negativamente ante cualquier intento de sacarle de su zona de confort. Suelen ser personas de baja inteligencia emocional y empatía baja, más preocupados de su ombligo que de los corazones que les rodean.

Cómo actuar ante un jefe oscuro

Mi principal consejo es no normalizar la situación. Todos nos merecemos un ambiente laboral adecuado, donde poder trabajar con respeto. No solo es que todo el mundo lo merezca, es que creo que lo necesitamos. Evolutivamente hemos trabajado en entornos de cooperación social, con líderes, donde debíamos trabajar duro para garantizar la supervivencia del grupo.

Una opción podría ser hablar con él, si bien me temo que no suele funcionar. Cada uno vive su realidad, y mucha gente de este tipo no llega a ser consciente de su impacto negativo en el entorno, y por dejadez de funciones, de su no impacto positivo. Y este tipo de gente presenta una alta resistencia al cambio. Se puede probar, pero…

Plan B. Actuar, Es decir, no normalizar. Si es posible, se debería trazar un plan de escape, como en Prison Break. Un plan estratégico. Marca personal, formación, emprendimiento, sondear el mercado laboral, especializarse… cada caso va a ser diferente. Pero hay que actuar. Hay algo muy importante en juego, tu propio bienestar, el centro de tu existencia.

Si bien hay que trazar un destino, aún en la plena oscuridad, ponte un frontal como un corredor y disfruta del camino. Se puede aprender, y se aprende mucho, de la gente buena y de los líderes. Y se puede aprender mucho también de la gente mala y de los jefes. De cómo no actuar, de cómo no tratar a la gente, de cómo no dejar a la gente brillar, de cómo malgastar el talento a la sombra del ego, de cómo hundir un barco diseñado para flotar.

Iza las velas con tu mano más fuerte. Huye firmemente de la oscuridad. Traza un rumbo hacía la luz. Te lo mereces.
Manuel Martínez

Conclusiones

Hay veces en la vida en las que se han de tomar decisiones, en las que dejar volar el tiempo es una manera de autoengañarnos. Solemos ser hábiles en decisiones operativas, y torpes en decisiones estratégicas, cuando son éstas las que más van a influir en el resto de nuestra vida.

Necesitamos luz, brillar. Nos lo merecemos. Tenemos mucho que aportar al mundo. Nuestro entorno nos necesita, y nosotros necesitamos un entorno motivador y con luz.

Si una persona solo proyecta sombra, oscuridad, frío, gira tus velas y pon rumbo hacía la luz. Y asegúrate de que estás proyectando luz, de que estás dejando brillar, de que buscas lo mejor para tu entorno incluso por encima de tus objetivos personales. De hecho, éste debería ser tu principal objetivo laboral.

Como dice Simon Sinek, «La valentía del liderazgo es dar a otros la oportunidad de tener éxito a pesar de que tienen la responsabilidad de hacer las cosas«.

Leave a Comment

Your email address will not be published.

Información básica sobre protección de datos

  • Responsable Manuel Martinez .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Tu consentimiento.
  • Destinatarios Siteground.es.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puedes consultar la información detallada en el Aviso Legal.